jueves 21 de febrero de 2008

INICIO DE CAMPAÑA, FIN DE LA DERECHA

El veredicto ha empezado a ser dictado. La sentencia ha iniciado un recorrido que el 9-M dará a cada cual su merecido. En su justa medida. Ni más ni menos.

Des de esta noche los partidos políticos ya pueden empezar a pedir el voto abiertamente. Este hecho pasaría desapercibido si no contáramos en que la derecha de este país, hace días, meses, años que lo demanda a golpe de manifestación, tergiversación y manipulación. Sí, lo piden des de que creyeron que la izquierda les usurpara el poder, des de que los ciudadanos de este país les apearon de un país, España, que consideran de su propiedad como si de una finca de su propiedad se tratara. El problema en este país, es que está demasiado acomodado a la propiedad. Y la derecha padece exceso celo de este país.
La izquierda por su parte ha estado incómoda. Ha hecho deberes (retirada de las tropas de Irak, restablecimiento del diálogo y cooperación con los nacionalismos, leyes sociales, bienestar social y crecimiento económico, etc.) pero ha sentido como las orejas del lobo de la derecha se mantenían al acecho. Intentando cercar a un presidente de Gobierno, como si de una presa o un animal de cacería se tratara, han pretendido arrinconar a ZP culpándolo de todos los males, crispando y dividiendo la sociedad, manifestándose a la calle reclamando una legitimidad que ni la gracia de dios de los obispos les confiere (y menos aún las urnas).

El PSOE y la sociedad en general han seguido construyendo una sociedad más justa, aumentando el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a los 600 euros, aumentando las pensiones, las becas, promoviendo leyes que favorecieran la igualdad entre los españoles. Mientras el PP, se ha dedicado a sembrar la semilla de la discordia, ha insuflar al ciudadano de miedo, temor y pesimismo con sus propuestas (ver propuestas del PP en inmigración, seguridad, el grito de “España se rompe”, su deslealtad con el Gobierno respecto a ETA, su espantada con la situación económica…). Es así como al PP y su tropa mediática han conseguido dominar la agenda política: cada avance del Gobierno ha sido tapado con un vociferar impertinente, cada medida progresista ha sido acallado con un ruido ensordecedor digno de partidos populistas, demagogos. Cada signo de reformismo ha sido contestado a golpe de palo de ciego e impertinente y falso patriotismo.

Es por esto que lo que se dirime el próximo 9 de marzo no es indiferente. No lo es, porque este país no se puede permitir el triunfo de lo indeseable sobre lo vanguardista y progresista. Porque la izquierda debe volver a gobernar y la derecha debe repetir derrota. Porque se la traguen definitivamente.

sábado 9 de febrero de 2008

NO SE PUEDE DUDAR: HAY QUE BARRAR EL PASO AL PP

A un mes de las elecciones la batalla electoral se presenta encarnizada. El combate político se presenta apasionado. A tenor de las encuestas, que muestran un empate técnico entre PSOE y PP, con ligera ventaja socialista, sólo existe una disyuntiva: votar al PSOE o al PP. Dar un voto de apoyo a la izquierda o a la derecha. Al progreso o al retroceso. Al reformismo o al inmovilismo. Al optimismo o al pesimismo.

Para sostener tales tesis tan sólo cabe hacer una ojeada a la legislatura, y valorar la precampaña. Durante la legislatura del Gobierno de ZP, éste se ha caracterizado por ampliar derechos a diversos col·lectivos de ciudadanos: los homosexuales (matrimonio y adopción), mujeres (ley de la igualdad, ley contra la violencia de género), discapacitados (ley de la dependencia) ciudadanos en general (divorcio exprés, aumento del SMI, pensiones…). La regularización de inmigrantes fue un proceso con tal de “legalizar” una situación que engordaba una economía submergida caracterizada por la explotación y la falta de derechos de los inmigrantes. El Gobierno de ZP también ha pretendido cambiar malas prácticas ciudadanos a través de la ley antitabaco y el carné por puntos.
Frente a ello que ha hecho la derecha española? Manifestarse contra los homosexuales, ser escéptico con las medidas que benefician a las mujeres, decir que hubo un efecto llamada contra la regularización de inmigrantes (que se ha demostrado FALSA). El PP se ha alineado con la Iglesia, una Iglesia que combate los homosexuales a capa y espada y dentro suyo almacena a pederastas reprimidos. Una Iglesia que prefiere ver a la mujer esclavizada dentro del hogar, que emancipada trabajando. Ahí se sitúa el PP, a favor de un machismo y de un patriarcalismo vergonzoso.

Esto en el terreno social, porque en terrorismo y el proceso de descentralización del Estado, ha sido aún más desleal y traidor. Las embestidas de cada fin de semana contra el Gobierno por su política antiterrorista han sido constantes. La acusación de traición a las víctimas han estado al orden del día. Las manifestaciones junto a los fascistas y falangistas continuas. Los insultos personales a ZP también. Así ha actuado el PP. Ante el intento de conseguir la paz, una acuerdo que permitiera erradicar el terrorismo de ETA, el PP ha actuado con deslealtad, quebrando la convivencia y poniendo una soga en el cuello de ZP. Jamás un partido democrático (que no de tradición democrática) había actuado de forma tan repugnante. El PP ha izado, con la inestimable colaboración de la tan mal llamada “apolítica” AVT, la bandera de las víctimas, y ha ensuciado su nombre bañándolo en su barro y pocilga partidista.

De igual manera, la supuestas cesiones a los nacionalismos han estado en la agenda política. La continuada campaña contra Cataluña fue un intento de crear sentimientos de odio, rencor y rabia hacia una comunidad que “desgraciadamente” les da la espalda (y en las últimas elecciones les dio una patadita en la entrepierna) en las elecciones. Es así de patriota el PP: enfrenta a comunidades que no le son afin para recoger los frutos en la España profunda. Así se fomenta la cohesión nacional. Hipocresía? Cínicos? Demagógicos? Escoged uno, que al PP le va bien cualesquiera..

Por lo tanto, el PP ha querido inmoralmente, la fosilización de ambas cuestiones, ya que considera que les reporta beneficio electoral. Puede ser, pero quién juega demasiado con fuego termina quemándose, y algunos carbonizados electoralmente hablando.

Centrémonos ahora con la pre-campaña electoral. La munición que presenta el PP es: infundir el pánico a la sociedad debido a la situación económica, quitar derechos a los ciudadanos (el derecho de adopción a los homosexuales), atizar la bandera xenófoba proponiendo un contrato con(tra) los inmigrantes, bajar los impuestos (porque claro, el dinero en los bolsillos de cada uno están mejor, sobre todo si son en los bolsillos de los ricos y el Estado no redistribuye la riqueza), etc. Por lo tanto, es una derecha, que quiere ir hacia atrás, frente una izquierda que mira adelante, que quiere profundizar en los derechos y libertades de los individuos, que pretende conseguir el final del terrorismo, descentralizar el Estado y conseguir el bienestar general de los españoles. Que vigile la derecha española, que de tanta nostalgia, de tanta añoranza hacia el pasado, la sociedad la puede embestir por detrás y dislocarle el cuello. Es lo que pasa a veces de tanto mirar atrás, cuando la sociedad va hacia delante..

Ante tal dicotomía y diferencias, aún vas a dudar? Creo que está claro…

P.D.: observad la diferencia: los neofascistas de Fini han propuesto a Aznar como sujeto a presidir la UE, y la extrema derecha europea sólo considera el PP español como la única derecha real que hay en Europa. Por el contrario, los artistas españoles (sí, aquellos que también son reformistas, que innovan, que crean arte, que nos hacen sentir alegres) han constituido una Plataforma en defensa de ZP. Pequeñas diferencias… y mientras, Rajoy aún tartamudea debido a las secuelas de la genial entrevista de Gabilondo…

jueves 31 de enero de 2008

LAS DOS ESPAÑAS (II-PSOE)

En este artículo vamos a analizar el papel de la “otra” España, aquélla que está representada por la izquierda y, de forma mayoritaria, por el PSOE.

En la memoria histórica y la cultura política de los españoles queda la adjetivación de la izquierda como la Anti-España, como los amigos de los separatistas, los representantes de la izquierda más radical y de su ferocidad contra la Iglesia y, el consiguiente, laicismo. Tales adjetivos pretenden crear una confrontación total que pretende simbolizar la lucha incesante entre las Dos Españas de Gasset, entre los patriotas (la derecha) y los antipatriotas (la izquierda). Tal idea pretende sobredimensionar el histórico entendimiento y acuerdo entre los nacionalismos y la izquierda española, iniciados en el Pacto de San Sebastián, el 17 de agosto de 1930 y, fortalecido por la oposición antifranquista. Se pretende crear la idea de una izquierda que niega la existencia de la idea de nación española, caracterizada por el patriotismo y el catolicismo de la España Imperial.

Más lejos de la realidad, la caracterización de la izquierda como la Antiespaña pretende el abanderamiento por parte de la derecha de la Patria y Nación española. Se pretende vincular a la izquierda española con los nacionalismos, que con sus maléficos acuerdos se dedican al laborioso trabajo de destruir y desmembrar la Nación española.
Pero mucha gente ya no deja hipnotizarse con esta vieja canción. Los silbidos son constante des de la derecha, pero la capacidad de engatusar de la derecha parece cada vez menor en la sociedad española.

La superioridad mediática de la izquierda ha contrastado con su inferioridad para marcar una agenda política beneficiosa. Los grandes logros conseguidos durante esta legislatura, sobretodo en materia social, han quedado eclipsados. El aumento de las pensiones, del SMI, de las becas i la inversión en I+D+i ha sido superior ha los 8 años de gobierno popular. Se han creado 3 millones de puestos de trabajo, se está reduciendo la temporalidad y se está cambiando el patrón de crecimiento. Se ha hecho una Ley de Igualdad, la ley que permite el matrimonio homosexual y el divorcio expres.

Quedan tareas pendientes, como la eliminación de la financiación pública a la Iglesia, más reformas económicas (y atrevidas) para controlar la inflación y conciliar la vida familiar y profesional. También son un dato preocupante las recientes medidas económicas de carácter regresivo que se han propuesto. La izquierda española parece haber entrado en una fase soñolienta en precamaña electoral. Debe despertar. Debe hablar y ACTUAR en aquello que el ciudadano de a pie de calle le preocupa y le da problemas. De todo eso se ha hablado más bien poco. La lucha contra el terrorismo, el 11-M, el debate territorial ha inundado la agenda política des del inicio de la legislatura. La brunete mediàtica de Madrid, envalentonada por invadir Madrid con sus acólitos cada fin de semana (a golpe de bocadillo, por cierto), ha intentado derribar a uno de los gobiernos más vanguardistas en lo social a nivel europeo. La reforma ha sido su seña de identidad. El cambio hacia lo mejor, hacia el progreso su símbolo. Y mientras, la derecha ha intentado frenar los avances, poner palos a las ruedas para truncar la velocidad de crucero que está cogiendo este país. Intentaran pararnos, pero no podrán. Los españoles no tragaran. Sería como dar dinamita a los pollos.

ROGER

sábado 26 de enero de 2008

LAS DOS ESPAÑAS (I-PP)

"Dos Españas, señores, están trabadas en una lucha incesante". Esta frase de José Ortega y Gasset resume la visceral tensión entre dos formas de entender España, que llevaron a estE país al más absoluto aislamiento, descrédito y desprestigio internacional durante todo el siglo XIX y gran parte del XX. La lucha entre "una España muerta, hueca y carcomida y una España nueva, afanosa, aspirante, que tiende hacia la vida" lastró de tal forma este país que lo empujó hacia el abismo de la decadencia, de la decrepitud como país, causado por el propio hostigamiento casi animal entre la derecha y la izquierda.

La culpa, de una élite política incapaz de fraguar acuerdos con el adversario, de consensuar constituciones estables y sólidas. Este proceso de centrifugación y polarización entre la derecha y la izquierda, abocó España a tres guerras carlistas (1834-1839, 1846-1849, 1872-1876), la proclamación de la I República (1873-1875) y la II (1931-1936) y, finalmente, la Guerra Civil (1936-1939). Una Guerra Civil que dio paso al franquismo (1939-1975), un régimen entre totalitario y autoritario, donde la derecha nacionalcatólica y con tintes fascistas, impuso una dictadura fuertemente represiva. La muerte del dictador precipitó la transición a la democracia, y la Constitución de 1978 fue el símbolo del consenso. Sí, del consenso entre la derecha y la izquierda, entre las Dos Españas, que vieron la necesidad de llegar a un punto en común para enterrar (aunque no cicatrizar) viejas banderas y aspiraciones.

Hoy, en 2008 y después de que la izquierda haya gobernado 18 años (de 1982 a 1996 y de 2004 a 2008) y la derecha 12 (de 1978 a 1982 y de 1996 a 2004), un partido está empeñado a resucitar el cadáver de las Dos Españas. A tal envidiable tarea le han echado una mano los obispos, la otra la han puesto los medios de la capital, y el resto lo han puesto la AVT, la judicatura conservadora (ver el actual bloqueo del CGPJ y del TC) y otras instituciones que se significan por su alto grado de “tolerancia” (Foro de la Familia, Foro de Ermua…). La conjura de fuerzas conservadoras y altamente reaccionarias que caracterizan esta España muerta, hueca y carcomida de la que nos habla Gasset, ha pretendido, con éxito marcar la agenda política de la legislatura y movilizar a un electorado enrabiado, crispado y con una deriva a la derechización.
Se manifestaron contra el Gobierno por su política antiterrorista en innumerables ocasiones, salieron a la calle a golpe de obispo contra el matrimonio homosexual, contra los papeles de Salamanca, atizaron una virulenta campaña contra el Estatut, contra el cava catalán, etc. Sí, decididamente Aznar sembró la semilla durante el cuatrienio 2000-2004, y Rajoy ha decidido ponerse trabajador y ha recogido sus frutos. Unos frutos envenados.

Paradójicamente, en la vanguardia (que se caracteriza por aquello que está al porvenir) se han situado personajes de un pasado nefasto que creíamos haber enterrado (políticamente) con las urnas: Acebes, Zaplana, Mayor Oreja… . La cara la pone Rajoy, pero dentro el disfraz (con la cercanía del Carnaval era inevitable) se esconde Aznar. Un Aznar renegado, rencoroso y mal educado, que ha criticado al Gobierno de España ahí donde ha podido. Una centrifugación a la derecha, hecha no sin víctimas, que pretende, al igual que una serpiente, escañar y ahogar a medio país. Pero España impedirá el abrazo del oso de esta derecha tan poco europea.
La izquierda está respondiendo y debe seguir con más contundencia. No en la misma forma, ya que la violencia verbal suele ser inversamente proporcional a la capacidad argumentativa, pero sí a responder de forma contundente, razonada.

No es cuestión de iniciar un debate sobre si las Dos Españas de Ortega y Gasset pervivan o no, es cuestión de meter a los herederos de unos valores, unas tradiciones, una moral y unos privilegios en su sitio. Es hora de que, otra vez, la sociedad reaccione y castigue una forma de hacer política. Que se castigue una forma de atizar al adversario, una forma de sembrar el pesimismo al país y una forma de crispar a la sociedad. El momento en el que el señor Rajoy tiene que recoger sus “verdaderos” frutos ha llegado. Porque quién siembra vientos termina por recoger tempestades. Es de sabios enviar a lo que huele rancio y caduco a la oposición.

Roger

sábado 19 de enero de 2008

La función de los medios de comunicación españoles. Una radiografía.

La función está a punto de terminar. El telón está al caer y los personajes del espectáculo ya se han quitado la careta. El público ha asistido atónito a la comedia teatral que han protagonizado los políticos. No, nos equivocaríamos si vertiéramos toda la responsabilidad en ellos.

Los medios de comunicación son los agentes que se encargan de vincular el ciudadano con la política, y viceversa. Son imprescindibles para que el ciudadano de a pie comprenda la realidad política, social, económica y cultural en la que se ve envuelto. Formalmente, los medios de comunicación deben desempeñar la función de informar objetivamente de los hechos y dar elementos para que los individuos conformen una opinión subjetiva al respecto. También podemos aceptar que los medios de comunicación deben ejercer una función crítica con el poder, y hasta de control. Pero lo que no puede tolerarse en una sociedad democrática como la española es que los medio ejerzan una función de vigilancia del poder político, de correa de transmisión de la opinión de éstos e incluso de actores políticos que juegan en el terreno político de esta sociedad.

La libertad de expresión. Es una libertad en la que se sujetan muchos falsos periodistas para justificar una función que deontológicamente su propia profesión les prohíbe. Desde hace tiempo los medios de comunicación españoles se han significado por politizarse de una forma escandalosa y por atacarse mutuamente, periodísticamente conocido como “la guerra de medios”.

Produce esperpento observar la relación de dependencia de los dos grandes partidos españoles con los principales diarios nacionales. La politización hacia la derecha de “El Mundo, “Abc”, la “COPE” o “La Razón”, y hacia la izquierda de “El Pais”, “Cadena Ser”, “Público”, “El Periódico” o “Cuatro” y la vinculación de éstos al PP y PSOE respectivamente ha pasado a convertir a ciertos medios en verdaderos actores políticos. Este hecho se ha acelerado durante la última legislatura. No podemos culpabilizar a todos los medios por igual. En los últimos cuatro años, al igual que en la primera década de los noventa, el eje El Mundo-COPE se ha demostrado esclarecedor en su intento de derribar al gobierno socialista.

La tropa mediática de la derecha, con la conocida “teoría de la conspiración” ha creado titulares de hechos que se han demostrado totalmente infundados. El objetivo, sostener una determinada versión que justificara las acciones del partido conservador del 11 al 14-M. Tanto El Mundo como la COPE, lejos de informar veraz y objetivamente, se han puesto a la piel del político y han creado artificiosamente hechos no probados (como la sentencia del 11-M demuestra, ver: http://www.diariocritico.com/2007/2007/Octubre/nacional/43560/lectura-sentencia-juicio-11-m.html ) para crear un determinado caldo de cultivo en la opinión pública. El vocifero de ambos medios para condicionar el partido del gobierno y, sobretodo, al PP ha alcanzado decibelios estratosféricos.

La guerra de medios también se ha recrudecido durante los últimos cuatro años. La operación de acoso y derribo tramada por El Mundo y la COPE contra el diario Abc ha quedado demostrada con la unión de estrategias de ambos medios para reducir los lectores del periódico Abc y asfixiarlo económicamente. La incitación ha darse de baja por parte del locutor de la COPE, Federico Jiménez Losantos, es una buena muestra de la cruenta batalla mediática (ver http://www.abc.es/hemeroteca/historico-05-07-2006/abc/Comunicacion/el-juez-ordena-a-jimenez-losantos-y-la-cope-que-cesen-en-su-campa%C3%B1a-de-insultos-y-denigracion-contra-abc-y-vocento_1422326608870.html). Por su parte, el diario El Pais y la emisora Cadena Ser han intentado ir a remolque del eje El Mundo-COPE, rebatiendo todas las entelequias que ambos medios iban anunciando sin ninguna prueba empírica o real.

También denunciar el bochornoso acto de concesiones de licencias de los gobiernos autonómicos del PP. Los medios de comunicación beneficiarios de esta decisión absolutamente discrecional y subjetiva, que pretende implantar la televisión digital terrestere (TDT) han estado medios de la derecha o de la extrema derecha (libertaddigital), marginando los medios de tendencia progresista. Es un ejemplo más de la relación de favores económicos y políticos entre el poder político y los medios de comunicación.

Ante esas situaciones, tanto el político como el ciudadano se han visto fuertemente condicionados por unos periodistas que se han equivocado intencionadamente de función (y por esto merecen nuestro desprecio y no respeto), y han pasado a ejercer directamente la función de actor político. Mientras que algunos políticos les ha ido de perlas esta situación (ya que los medios defienden sus posiciones, y el político filtra información al medio, con favores entremedio), los ciudadanos tenemos mucho que perder. No podemos vernos limitados a meros sujetos pasivos a los cuales los medios tergiversan y manipulan la información para crear una opinión pública dirigida a una determinada dirección.

La función de periodista ha quedado circunscrita al de la defensa de una conglomeración de intereses económicos e ideológicos particulares que, poco tienen que ver con los intereses colectivos y sociales, a los que se deben los medios de comunicación. No podemos quedar reducidos a borregos. Debemos rebelarnos ante esta situación. Y denunciarla.

Roger Fort

jueves 17 de enero de 2008

ELECCIONES A LA VISTA

Disolución de Cortes. Listado de candidatos. Fichajes estrella. Candidatos ahorcados públicamente. Conglomeración nacionalista. Programas electorales e ideas. Un Gobierno, dos partidos. Zapatero o Rajoy.

El pasado 13 de enero el Gobierno aprobó el decreto de disolución de las Cortes Generales. Es hora que los ciudadanos entren en un período de reflexión profunda sobre lo sucedido durante la última legislatura. Las cartas están sobre la mesa, y se empieza a perfilar quién posee los ases. El debate sobre los programas, la orientación de las políticas públicas, las ideas debe empezar.

El inicio del combate ideológico ha empezado con cierto partido cojo, que se auto-dirige a la deriva. Sí, el PP después de haber deshojado la margarita centrista (incitando la dimisión de dirigentes como Josep Piqué o Jaume Matas, hasta fulminar de forma cruel a Alberto Ruiz Gallardon) se ha quitado la máscara.
La derecha radical gobernadora del partido des de la victoria de Aznar en 2000 ha ido saliendo a la palestra de la mano de Rajoy. Sí, ése hombre que ha pretendido esconder con cierto maquillaje la verdadera cara del partido: un partido basado en dogmas, guardián de la España de sacristía y nacionalista hasta la médul·la. Esta operación de “descubrimiento” parece haber terminado como si Rajoy hubiera recibido asesoramiento socialista: enfrentamiento abierto entre Gallardon y Aguirre por suceder a Rajoy y aniquilamiento del primero a ojos de la opinión pública contrarrestando el fichaje estrella del PP, Manuel Pizarro. Pocos dudan que en la política española, si no hay ya cadáver político, está en fase terminal.

Muchos consideran esta maniobra del PP como su sentencia electoral. Yo no diría tanto, pero está claro que la sociedad española ha percibido que el PP se encuentra ante el abismo de la extrema derecha. El PSOE sólo le queda terminar de darle un empujoncito. Pero la izquierda debe actuar con inteligencia para terminar de dar este sprint. Combinar el sentimiento anti-PP, muy arraigado en ciertos territorios del Estado, y hacer valer su superioridad moral en el terreno social, del diálogo, en la gestión de lo público, en el terreno de las ideas. La combinación de ambos factores es esencial para asegurarse una victoria contundente que obligue a una profunda renovación de la derecha española que la homologue a la europea.

Por su parte, los partidos nacionalistas con posibilidad de influir al futuro Gobierno de España (CiU, PNV y BNG), incluirán en su programa electoral la reforma de la Constitución y el procedimiento para elegir los magistrados del TC. Es necesaria esta unidad de acción para evitar la centrifugación del legislador estatal cuando trata materias autonómicas. Sea del PP o del PSOE. La España “plurinacional” de ZP ha quedado reducida a las cenizas debido a la presión de medios de comunicación que han ejercido como verdaderos actores políticos cuando su obligación es informar verazmente. Hay que reconstruir sobre las cenizas que esta lucha de titanes ha provocado.

Lo que se juega España el próximo 9-M no es dar el ejercicio del poder a una persona o a un partido. España se juega cómo construir el presente para favorecer un mejor futuro, una determinada manera de hacer las cosas que dirija al país hacia una mayor igualdad, justicia, prosperidad y libertad. Hasta ahora los políticos han actuado. Es hora que los ciudadanos escojan. Es hora que los ciudadanos pongan en jaque mate a los molineros del odio.

Roger Fort

martes 8 de enero de 2008

Dicotomía: ¿PSOE o PP?


A esa pregunta uno intenta responder cuando faltan apenas 2 meses para dirimir la respuesta de la gobernabilidad de este país।
Todo apunta a una creciente polarización del electorado en España y las elecciones del 9-M parece que confirmaran esta tendencia.
No nos extrañemos ante dicho (y predicho) suceso: atónitos hemos asistido a un espectáculo orquestado por un potente conglomerado que agrupa el centro-derecha español para recuperar el poder que contundentemente perdieron el 14-M de 2004. Este espectáculo se ha caracterizado por sacar a la calle a obispos, patriotas de pacotilla e individuos de los más intolerables movilizados principalmente por el PP, la Iglesia y organizaciones satélites del PP: la AVT y el Foro de la Familia. El desfile por el paseo de la Castellana ha sido continuo durante toda la legislatura, y uno se pregunta si la Pasarela Cibeles no estará inquieta. Una nueva moda recorre Madrid desde hace 4 años, pero un servidor recomienda a los obispos a intentar llenar de fieles sus Iglesias en vez de las calles. También le diría al presidente de la AVT que procure encauzar sus fondos al respaldo de las víctimas y familiares de éstas, en vez de montar manifestaciones derrochando dinero con motivaciones fraudulentas. Y al PP, un humilde ciudadano le sugiere un simple consejo: que deje de marear la perdiz en España, que deje de tensionar los conflictos existentes en este país porque cuando se llegue al límite, será el PP el que correrá como una perdiz sin cabeza.

El título de este artículo contiene una media verdad। No es una dicotomía lo que se decide el 9-M, pero el PP, por incapacidad del PSOE, ha conseguido marcar la agenda política de esta legislatura. Ni el PSOE ni los partidos nacionalistas han tenido la intuición necesaria para dar un golpe de timón a esta situación. Durante los 2 últimos meses de esta legislatura nos moveremos en este terreno. Así lo han querido el PP por activa y el PSOE por pasiva. Veremos que pasa. Rodaran cabezas….
RF