A un mes de las elecciones la batalla electoral se presenta encarnizada. El combate político se presenta apasionado. A tenor de las encuestas, que muestran un empate técnico entre PSOE y PP, con ligera ventaja socialista, sólo existe una disyuntiva: votar al PSOE o al PP. Dar un voto de apoyo a
la izquierda o a la derecha. Al progreso o al retroceso. Al reformismo o al inmovilismo. Al optimismo o al pesimismo.Para sostener tales tesis tan sólo cabe hacer una ojeada a la legislatura, y valorar la precampaña. Durante la
legislatura del Gobierno de ZP, éste se ha caracterizado por ampliar derechos a diversos col·lectivos de ciudadanos: los homosexuales (matrimonio y adopción), mujeres (ley de la igualdad, ley contra la violencia de género), discapacitados (ley de la dependencia) ciudadanos en general (divorcio exprés, aumento del SMI, pensiones…). La regularización de inmigrantes fue un proceso con tal de “legalizar” una situación que engordaba una economía submergida caracterizada por la explotación y la falta de derechos de los inmigrantes. El Gobierno de ZP también ha pretendido cambiar malas prácticas ciudadanos a través de la ley antitabaco y el carné por puntos.
Frente a ello que ha hecho la derecha española? Manifestarse contra los homosexuales, ser escéptico con las medidas que benefician a las mujeres, decir que hubo un efecto llamada contra la regularización de inmigrantes (que se ha demostrado FALSA). El PP se ha alineado con la Iglesia, una Iglesia que combate los homosexuales a capa y espada y dentro suyo almacena a pederastas reprimidos. Una Iglesia que prefiere ver a la mujer esclavizada dentro del hogar, que emancipada trabajando. Ahí se sitúa el PP, a favor de un machismo y de un patriarcalismo vergonzoso.
Esto en el terreno social, porque en terrorismo y el proceso de descentralización del Estado, ha sido aún más desleal y traidor. Las embestidas de cada fin de semana contra el Gobierno por su política antiterrorista han sido constantes. La acusación de traición a las víctimas han estado al orden del día. Las manifestaciones junto a los fascistas y falangistas continuas. Los insultos personales a ZP también. Así ha actuado el PP. Ante el intento de conseguir la paz, una acuerdo que permitiera erradicar el terrorismo de ETA, el PP ha actuado con deslealtad, quebrando la convivencia y poniendo una soga en el cuello de ZP. Jamás un partido democrático (que no de tradición democrática) había actuado de forma tan repugnante. El PP ha izado, con la inestimable colaboración de la tan mal llamada “apolítica” AVT, la bandera de las víctimas, y ha ensuciado su nombre bañándolo en su barro y pocilga partidista.
De igual manera, la supuestas cesiones a los nacionalismos han estado en la agenda política. La continuada campaña contra Cataluña fue un intento de crear sentimientos de odio, rencor y rabia hacia una comunidad que “desgraciadamente” les da la espalda (y en las últimas elecciones les dio una patadita en la entrepierna) en las elecciones. Es así de patriota el PP: enfrenta a comunidades que no le son afin para recoger los frutos en la España profunda. Así se fomenta la cohesión nacional. Hipocresía? Cínicos? Demagógicos? Escoged uno, que al PP le va bien cualesquiera..
Por lo tanto, el PP ha querido inmoralmente, la fosilización de ambas cuestiones, ya que considera que les reporta beneficio electoral. Puede ser, pero quién juega demasiado con fuego termina quemándose, y algunos carbonizados electoralmente hablando.
Centrémonos ahora con la
pre-campaña electoral. La munición que presenta el PP es: infundir el pánico a la sociedad debido a la situación económica, quitar derechos a los ciudadanos (el derecho de adopción a los homosexuales), atizar la bandera xenófoba proponiendo un contrato con(tra) los inmigrantes, bajar los impuestos (porque claro, el dinero en los bolsillos de cada uno están mejor, sobre todo si son en los bolsillos de los ricos y el Estado no redistribuye la riqueza), etc. Por lo tanto, es una derecha, que quiere ir hacia atrás, frente una izquierda que mira adelante, que quiere profundizar en los derechos y libertades de los individuos, que pretende conseguir el final del terrorismo, descentralizar el Estado y conseguir el bienestar general de los españoles. Que vigile la derecha española, que de tanta nostalgia, de tanta añoranza hacia el pasado, la sociedad la puede embestir por detrás y dislocarle el cuello. Es lo que pasa a veces de tanto mirar atrás, cuando la sociedad va hacia delante..
Ante tal dicotomía y diferencias, aún vas a dudar? Creo que está claro…
P.D.: observad la diferencia: los neofascistas de Fini han propuesto a Aznar como sujeto a presidir la UE, y la extrema derecha europea sólo considera el PP español como la única derecha real que hay en Europa. Por el contrario, los artistas españoles (sí, aquellos que también son reformistas, que innovan, que crean arte, que nos hacen sentir alegres) han constituido una Plataforma en defensa de ZP. Pequeñas diferencias… y mientras,
Rajoy aún tartamudea debido a las secuelas de la genial entrevista de Gabilondo…